viernes, 13 de abril de 2012

Haridwar

 Hola a Todos!

Como recordaréis, en el último post os dejé en el tren camino a Delhi, sin saber cual sería mi destino. Bueno, pues antes de quedarme dormido en el tren, tomé una decisión. Ya que lo que buscaba era paz y tranquilidad, que mejor que buscar naturaleza, así que decidí mezclarla con algo de religión y misticismo, y mi elección fué ir en busca del río más sagrado de la India, el Ganges.

Llegué a Delhi a las 5 de la mañana, tomé un rickshaw hacia el centro, y pude ver como la gran capital de la India despertaba. Los tenderos montaban sus negocios para un nuevo y duro día, las personas que dormían en la calle despertaban en busca de una fuente donde poder asearse. Empezaba el gran movimiento de la ciudad. De camino al centro pude ver las murallas del Fuerte Rojo de Delhi, lo que me recordó que no eran suficientes todos los fuertes del Rajasthan, aún me quedaba alguno más por ver. Le pedí al conductor de rickshaw que me dejara en una agencia de viajes donde compré mi billete a Haridwar, que saldría a las 9,15h desde Delhi y tardaría unas 5 horas en llegar. Me pareció buena idea llegar sobre el mediodía, para buscar un hotel con calma y pasear un poquito por el pueblo. Pues no fue así. En mitad del camino el bus se rompió, la gente empezó a desesperar porque no venían a arreglarlo, Estuvimos muchísimo tiempo parados hasta que llegó otro bus en el que pudimos hacer el cambio. Entre este indicente y el excesivo tráfico de Delhi y sus alrededores, llegué a Haridwar a las 19.30h, después de 10 horas de viaje. Así que solo tuve tiempo de buscar un hotel, cenar un poco, e ir a desansar, ya que llevaba viajando desde las 17h del día anterior, es decir, 26 horas desde Bikaner, mi viaje más largo desde que llegué a la India.

Bueno, en mi guía dice que Haridwar es el pueblo de los Ashram, que son los monasterios hinduístas y recomiendan dormir en alguno de ellos por la paz que ofrecen y por ser más baratos que los hoteles. Pues después de probar en 5 ashrams y ver que ninguno aceptaba turistas, menuda decepción, pude encontrar un hotel baratito en el que pasar la noche.

Por la mañana me despierto pronto, y después de desayunar me dirijo impaciente en busca de la recompensa de mi pesado viaje: el Ganges. No puedo describir lo que he sentido al recorrer el río de sur a norte en los limites de Haridwar, porque en verdad hay nada que ver, pero mucho que experimentar. En las orillas del río, miles de sintecho acampados en pequeñas chabolas tipo tiendas de campaña construidas con basura que encuentran en la calle, decenas de babas paseando y bañandose en el río para la purificación del alma, gente lavando la ropa, bañando a sus hijos, etc... ¿Que es un baba? Son personas que dedican su vida al conocimiento, algo así como profesores espirituales, gurús, y que visten con trapos naranjas, largas barbas y pelo, y muchos llevan la frente pintada. Viven una vida lo más simple posible, apartados del mundo materialista, y enseñan como vivir de acuerdo al mundo espiritual. Bueno, la verdad es que muchos babas son de mentira, y viven así porque les gusta ser libres y vivir en la calle, pero lo del conocimiento no se donde lo han dejado. Pero otros sí son realmente sabios, e incluso se hablo de algunos iluminados con algún tipo de poderes energéticos o sobrenaturales como la telepatía, la curación, etc...

Bueno, lo mejor que se puede hacer en Haridwar es observar, es impresionante la admiración y adoración que sienten los fieles por el río Ganges. Además, se dice que el río posee una gran cantidad de energía, depositada por la fe y amor de los miles de creyentes que lo visitan a diario. Pues ya sabeis como soy, y esto había que comprobarlo. Así que busqué un rinconcito donde dejar mi ropa, y como todo los indios me metí en calzoncillos en las aguas del Ganges. ¿Que sentí? Un frío que me moría. Estamos hablando de uno de los puntos más próximos al nacimiento del río, es exactamente donde el Ganges abandona los nevados montes Himalaya para entrar en las llanuras de la India. Podéis imaginar lo que es bañarse en agua de deshielo y claro que sí, sentí toda la energía del río. Bueno, en verdad no se si fue la energía o el efecto del frío, pero después de salir del Ganges sentí que estaba excesivamente relajado, sin fuerzas, limpio, me sentía muy bien. Yo no se que opinar, así que el que quiera saber lo que se siente, que se venga a bañar al Ganges. Por cierto, para los que hayáis escuchado histórias de este rio, ya os digo que no me bañé con muertos, ni con contaminación, ni basura ni nada de nada, solo agua limpia y helada. Todas esas histórias que sabéis del Ganges son en Varanasi, así que cuando vaya dentro de un mes, ya os cuento como es.

Después del baño me dejé secar al sol, y me dió un hambre... Así que paseé entre las calles del pueblo, donde solo veía tiendas y más tiendas de artículos religiosos, entre ellos collares y joyas dedicadas a los dioses y ofrendas para los templos y el río. Algo que me llamó la curiosidad es que no había turismo extrangero, todos eran indios, por lo que pude comer un verdadero y delicioso thali por tan solo 50 rupias. Después del atracón de comida, busqué la entrada de un teleférico que me llevaría a la montaña donde se encontraba un templo. Subí más que nada por las vistas de la ciudad, porque la verdad es que el templo era como todos, pero este mucho más turístico. Y sí, encontré unas fantasticas vistas, no solo de la ciudad, sino también del curso del río antes de llegar y después de salir de Haridwar.

Al bajar del templo de la montaña, salí de la ciudad por el norte, donde se encontraba la estatua de Shiva. En el camino, ya que iba siguiendo el río, encontré decenas de estatuas sumergidas en el agua, que daban un aspecto tétrico a esa parte del río. Imaginad asomando la cabeza  a la orilla y ver en el fondo a Shiva, Vishnu, Parvati... todos los dioses de la India envueltos de una capa de moho. Al llegar a la estatua de Shiva me quedé impresionado, ya que no la esperaba tan grande. Además, la imagen de Shiva impresiona mucho, con su traje de piel de tigre, la belleza de su cuerpo y su cara, su pelo enmarañado con el Ganges saliendo de su moño, su tridente, su cobra alrededor del cuello, la media luna de su cabeza, su tercer ojo, el collar de calaveras que cuelga de su cuello. Bueno, supongo que un buen dios debe tener la facultad de impresionar ¿no? Justo en ese momento un falso baba se acercó a hablarme, me ofreció compañía ya que seguíamos el mismo camino hacia el pueblo. Durante la caminata me explicó de su vida y sus ideas. Se hizo baba porque no le gustaba la responsabilidad del matrimonio y la familia, pero él, en vez de dedicar su vida al conocimiento, la dedicaba a ir al Himalaya a buscar marihuana y venderla entre los turistas. Bueno, pues me llevó a cononocer a dos babas más, que parece ser que se dedicaban a los mismos negocios, y estuvieron fumando chilum (pipa india). Como yo no estoy interesado en ese tipo de negocios, me despedí para volver a los ghats del Ganges donde la gente seguía con sus baños.

Al llegar vi que cientos de personas se amontonaban y sentaban a la orilla del río en los escalones de los ghats. Parecía que algo iba a pasar en breve, así que decidí sentarme con ellos y esperar. Al caer el sol pude ver que se trataba de la conocida fiesta del fuego. Un momento mágico, donde al llegar la noche los gongs de los ashrams resuenan sin parar, cientos de personas cantan mantras (conciones religiosas hindúes), y se enciencen decenas de antorchas de fuego que se reflejan a la orilla del Ganges para rezar al río más importante del país. Después de la ceremonia, cientos de personas hacen su última ofrenda del día, la más especial. Se trata de un barquito hecho de hoja de platano, con flores de muchos colores en el interior, y una vela. Al depositar cientos de estos barquitos con sus velas encendidas en las aguas del Ganges, se crea un efecto mágico en el río, como de película, de cuento de hadas. Parece un ejercito de luciernagas navegando por las aguas del río.

Bueno pues, como no tengo más palabras para describir lo maravilloso de Haridwar y su relación con el Ganges, os dejo algunas fotos para que podáis captar un trocito de lo que he visto en este día tan especial.

Un beso a todos!






















jueves, 5 de abril de 2012

Deshnok

 Hola a todos!

En el último post acabé anunciando mi próximo destino, Bikaner. Bueno, pues tengo que especificar un poco, pues me dijeron que Bikaner es una ciudad poco interesante y he visitado un pueblo cercano llamdo Deshnok. Parece ser que lo más interesante de Bikaner es su fuerte, y como ya habrés visto en posts anteriores, ya he visitado muchos fuertes en todos los pueblos del Rajasthan, así que el de Bikaner, por ser el último, me lo voy a saltar. Bueno, pues ahí va mi historia en Deshnok.

Llegué con el tren desde Jaisalmer a las 4 de la mañana, una hora tranquila para buscar alojamiento. Ya que no iba a visitar la ciudad decidí alojarme en un hotel cercano a la estación de trenes, lo que me facilitaría las cosas para marcharme ese mismo día por la tarde. Dormí unas horitas, y a media mañana tomé un desyuno y decidí ir a buscar un ticket de tren para la tarde hacia Amritsar. Al llegar a la estación me dijeron que el único tren salía de noche y estaba lleno, así que debía esperar dos días en Bikaner para viajar a Amritsar. Como no me gustó la idea de pasar dos días allí, ya que tenia bajas expectativas sobre la ciudad, pregunté hacia donde podía partir ese mismo día. Entre todos los destinos el que me pareció más inteligente fue Delhi, bueno inteligente o.... no se, mi intuición me hizo decidirme, aunque no con muchas ganas de quedarme en la ciudad. Delhi se encuentra en el centro de muchos lugares que podría visitar, así que ya pensaré donde quiero ir en mis 12 horas de tren. Compré el ticket y fui a buscar el autobús que me llevaría a Deshnok.

Al llegar a Deshnok quedé impresionado. Es un minúsculo pueblo donde no se veían a penas pueblerinos, pero si cientos de turistas indios que se adentraban en una sola calle llena de tenderetes y chiringuitos de venta de artículos religiosos. Todos compraban ofrendas, entre ellas flores, velas, aunque la ofrenda más común eran semillas y cocos. Y os preguntaréis porque venden ofrendas en forma de comida... Porque esta vez los dioses a los que visitaríamos en el templo de Shri Karni Mata, serían unos dioses un tanto especiales. Os explico la história. Según la leyenda, los niños de una de las castas de la religión hindú, al morir se reencanrnan en ratas. Y sí, estos son los dioses que habitan en el templo y a los que muchísima gente hindú viene a adorar. Bienvenidos a Shri Karni Mata, también conocido como el templo de las ratas sagradas.

Después de pasear por la calle de los tenderetes, donde también se ofrece comida, bebida y algunos souvenirs del lugar (peluches de ratitas), llegué a la entrada del templo. Como en todos los templos, existe un lugar donde guardan tus zapatos, ya que en ningún templo hindú está permitido entrar con calzado. Claro, que al ser el único templo de la India habitado por ratas, el momento de dejar los zapatos hace que tu mente imagine lo que encontrarás dentro, ya que las ratas, como todos los animales, no tienen un lugar concreto donde hacer sus necesidades. Bueno, intento quitar todos esos repugnantes pensamientos de mi cabeza y me dirijo a la entrada. Una puerta preciosa, tallada con figuras de algunos dioses y ratas talladas por todas partes. En lo alto de la entrada el tridente de Shiva presidiendo el templo. Mis primeros pasos en el interior fueron de aversión, cientos de ratas arrinconadas en el templo mientras los fieles entreban en decenas a llevar sus ofrendas y rezar tanto a las ratitas como a las estatuas de los dioses. De vez en cuando alguna rata valiente correteaba entre los pies de los turistas, por lo que fui con muchísimo cuidado, ya que pisar una rata podría traerme grandes problemas, recordad que son niños reencarnados. En las esquinas del templo, grandes cuencos de leche alimentan a centenares de estos animalitos, además de todas las semillas que los fieles esparcen por el suelo y los cocos que se ofrecen a estos dioses. En el centro del templo, varios señores se dedican a cortar los cocos y hacer trocitos pequeños para que las ratas puedan comerlos sin problemas.

Caminar por el templo se hace desagradable. Las mayoría de las ratas dan muestra de sus enfermedades a través de problemas en la piel. Además, cada dos pasos encuentras alguna rata que murió y aún no fue retirada del templo. El suelo se pega en los pies a causa de la mezcla de orin y semillas, y el olor es realmente desagradable. Pero resulta interesante ver como los fieles buscan lugares donde encontrar la mayor concentración de ratas en alguna esquina del templo, como rezan ante ellas en silencio, como las tratan como verdaderos dioses.

Otra leyenda cuenta que un antiguo rey fue víctima de una maldición junto a todo su pueblo, y estos fueron convertidos en ratas. Para diferenciar al rey del resto de la población, éste fue convertido en una rata blanca, mientras el resto fueron convertidos en ratas negras. Pues creo que fui afortunado, ya que dicen que esto que voy a contar no pasa cada día. Ví como montones de hindúes corrian y se amontonaban en una esquina en el patio del templo. Al acercarme a curiosear, solo vi un montón de ratas. A los pocos segundos, apareció desde un agujero una rata blanca, por lo que todos los fieles se arrodillaron y empezaron a rezar en voz alta. Claro estaba que nos encontrabamos ante el rey de los dioses rata.

Después de visitar el templo de Deshnok, volví a Bikaner. Ya no me quedaba tiempo para nada más que ir a buscar mis cosas al hotel y dirigirme a las estación de trenes a esperar mi tren de las 17.30h que me llevaría a Delhi. Bueno, quiero contaros algo acerca de mi viaje en el tren, ya que me parece una anecdota divertida. Al entrar en el tren, busqé mi litera, acomodé mi mochila y cogí la guía para decidir cual sería mi destino, pues tenía claro que en Delhi no me quedaría pues no me apetecía una gran ciudad después del ajetreo del Rajasthan, lo que quería era algo tranquilo. Bueno, pues mientras leía la guía, conocí a mis compañeros de litera, tres chicos de la casta del tercer sexo. ¿Que es la casta del tercer sexo? En occidente los llamaríamos gays. En India, se trata de una casta aparte, protegida por los dioses, pero a la vez marginada por la sociedad. Estos chicos se visten de mujer, la mayoría de ellos con Saris, y su única forma de sobrevivir es pedir limosnas, ya que es una casta que tiene prohibido trabajar. También se les utiliza como diversión en bodas y ceremonias importantes, para que bailen y diviertan a los invitados. Su forma de pedir limosna es viajar en trenes, dando palma con la mano para llamar la atención, y amenzando al resto de la población con tocarles si no les dan una moneda. Mucha gente les da dinero, ya que ser tocado por una persona de la casta del tercer sexo es algo de muy mala suerte. Bueno, pues estos chicos estaban viajando conmigo, pero no trabajaban, es decir, que no pedían, parece ser que simplemente se dirigian a algún lugar de la India. Pues al rato de viajar con ellos, uno se me acercó para preguntarme sobre el piercing del labio. Como suelen ser personas marginales, su nivel de inglés era pésimo y me costaba muchísimo antenderle, así que el chico, entre algunas palabras y gestos, me preguntaba si quería tener sexo con él en el baño. No quise reirme para no faltarle al respeto, no me enfadé porque comprendo que entre indios es difícil encontrar algo así y por eso preguntaban a los turistas, pero su proposición me resultó tan directa que no sabía como explicarle que no me gustaban los hombres. Con algo que entendía de inglés y un poquito de paciencia, quise hacerle entender el por que no me iba al baño con él. Al entenderlo lo aceptó y respetó, por lo que tuvimos un viaje agradable con bromas y risas. Esto me hace pensar que en la India cada día se aprende algo. Hablando se entiende la gente, solo se necesita paciencia y ser capaz de ponerte en la piel de otra persona, por desconocido u extraño que te parezca. Y creo que este chico se merecía que alguien le diera una explicación y le tratara como un ser humano más, ya que la discriminación que sufren en su país les hace seres infelices. Supongo que de esta experiencia los dos salimos aprendiendo algo.

Próximo destino.... Cuando llegue a Delhi espero saberlo.

Un beso a todos.














miércoles, 28 de marzo de 2012

Desierto del Thar


 Hola a todos!

Como mencioné en el post de Jaisalmer, considero que la excursión al desierto merece su propio post, así que vamos a ello, o como se diria en hindi: Chaló Chaló. Bueno, para los que sabéis un poco más de mis aventuras os acordaréis de que el verano pasado estuve en marruecos y visité el desierto del Sahara. Pues las recomendaciones sobre el desierto del Thar eran que si ya había estado en el Sahara mejor no ir, porque el Thar es un desierto muy pequeño, con dunas minúsculas y me dijeron que me decepcionaría. Al principio me tomé el consejo al pie de la letra y no quise ir, pero con los días, empecé a recordar mi experiencia en el Sahara, el brillo de las estrellas en las noches del desierto y la belleza y diversión de las dunas. Que más da que sea pequeño y másd feo, lo importante del desierto es sentirlo, vivirlo y encima esta vez iriía acompañado por mi buen amigo George. Así que... Chaló Chaló.

A las 14h nos esperaba Muna (el jefe del hotel donde nos alojamos) en la entrada del fuerte conun jeep, su correspondiente conductor y una chica de Corea del Sur de cuyo nombre no conseguí aprender (me permitió que la llamara MG), que también se apuntaba a la experiencia. Cargamos eo jeep con comida, una buena garrafa de agua, y unas galletitas mágicas que compramos llamadas bang cookies. ¿Os acordais del bang lassi? Pues lo mismo pero en galletita. Parece ser que es muy típico en los viajes al desierto y que no puede faltar las galletita del relax.

En primer luigar, y bajo un sol abrasador, nos llevaron a visitar unos monumetos de cremación para las celebraciones fuerarias. La verdad es que no impactan mucho, y además no estaban en fucionamiento en ee momento. Un monumento más. Luego, en el camino paramos para ver un templo jainísta bastante bonito, y algunos pueblitos en mitad de la nada, con casitas hechas de barro y paja. Después de conducir más de mefdia hora por carreteras sin nada alrededor (desierto), 3 enormes camellos nos esperaban al borde de la carretera. Nos despedimos de Muna y el chofer, ya que nuestro camel safari estaba a punto de comenzar. No era mi primera vez en un camello, pero la verdad es que la sensación es la misma. Paz. Los pasos del camello son tranquilos, pero con lo grande que es, a cada paso mueve todo tu cuerpo como si estuvieras en un balancín. Nos fuimos adentrando cada mes más en la nada, hasta que hicimos una parada bajo 3 árboles solitarios par recolectar un poco de madera para el fuego de la noche. Mientras buscabamos ramas secas de algunos pocos arbustos, empezaron a llegar decenas de cabras, que buscaban las flores que caían del árbol para darse una merendola. Me pareció una idea divertida trepar al árbol a reclectar flores para después dar de comer a las cabritas. Al princio George y MG no querían hacerlo porque pensaban que las cabras les morderían... Aishhh! No hay nada más divertido que la gente de ciudad. Luego se animaron y pasamos un rato divertido, porque las cabras nos perseguían, nos empujaban con la cabeza, y chocaban los cuernos entre ellas para pelear por su preciada flor.

Una vez que las cabritas estaban alimentadas y teníamos bastante leña como para cocinar la cena y el desyuno, volvimos a los camellos para ir a una chozita de caña, la que los camelleros llamaban la casa de trabajo. Es donde vivían ellos mientras pasaban la temporada turística en el desierto. Allí, recogimos las mantas que nos protegerían durante la noche. Pues ya lo tenemos todo.Ahora ya sí, entramos en el verdadero desierto. Un mar de dunas doradas, que no deja crecer la vegetación. Otra vez mis ojos disfrutaban de aquella maravilla de la naturaleza. ¿Por que me gustará tanto el desierto? Para mi es un sitio mágico. Soledad, silencio, plena oscuridad en la noche, formas surrealistas durante el día, magnificas puestas de sol, estrellas que solo se pueden ver en un desierto....

Acampamos a la orilla de una duna donde Muna había dejado su jeep. Bajo la sombra de un arbusto, encendimos un fuego, y Muna preparó patatas fritas y Chay para todos. La verdad es que con el calor que hacía lo mejor era relajarse en la arena a la sombre y comer algo. Estuvimos un rato de cachondeo, hasdta que el sol dejó de apretar con tanta fuerza, y George y yo fuimo a hacer el loco a las dunas. Lo bueno de las dunas es que si encuentras una lo suficientemente alta, puedes saltar, volar, hacer volteretas, rodar. La arena de las dunas es muy blandita y al estar en pendiente, las abalanchas hacen que no duela al caer. Así que para que no tengáis que imaginar muho lo que hicimos, os he dejado una composición de los mejores momentos.

 Después, los camelleros nos propusieron hacer carreras antes de la puesta de sol. Cada uno con su camello y camellero, empezamos a galopar por las dunas. Correr con un camello, a parte de doloroso (sobretodo para los hombres) es muy divertido. Después de las carreras, subimos a una duna a ver la puesta de sol. En ese momento apareció un señor con lo mejor que podría ofrecernos, una gran cerveza fria. Si, ya se que un vendedor en el desierto le quita la gracia pero... Ummm que bien nos sentó. Después de 7 días enfermos, nos la merecíamos.

Después de la puesta de sol, Muna preparó un delicioso Thali a la hoguera. Disfrutamos de la comida a oscuras, no hay nada mejor que comer con las manos, bueno sí, comer con las manos cuando nadie te ve. Y después de comer, Muna nos había preparado una bonita sorpresa. Había contratado a una familía gitana para que nos enseñara su música y baile. El padre tocaba una especie de flauta, el hijo una pandereta, la madre cantaba y la hija con deleitaba con un precioso baile. Lo mejor de todo es que nunca llegamos a verles las caras, fue un espectáculo bajo la luz de las estrellas, con lo que las sombras hacían mucho más interesante el concierto, y sobretodo el baile. Imaginaos una danza gitana india pero solamente con la silueta de la sombra. Lo demás, quedaba para la imaginación de cada uno. Eso sí, tanto George como yo coincidimos en que la falta de luz lo hizo mucho más sensual. ¿Será verdad, o será la escasez sexual del viajero? Nunca lo sabremos, pero si podemos decir que fue una noche mágica.

Después del concierto, charlamos un rato en la oscuridad y ahora sí, llegaba el mejor momento. En el desierto, cuando la gente se tumba en la arena, se produce un completo silencio de forma automática. Todo el mundo queda impresionado por la genialidad de las estrellas en el desierto. Os aseguro, para los que nunca hayas estado, que no habéis visto en la vida algo parecido. Parece como esos planetarios en 3D donde crees que puedes tocar las estrellas... Y desde este momento, cada uno deja volar su imaginación (ayudado por las galletitas que ya hacían su efecto), y nadie sabe cuando ni como se ha dormido, hasta que los primeros rallos de luz de la mañana, te despiertan con un relax encantador. Abrir los ojos y encontrarte en medio de la nada, rodeado de hermosas dunas, silencio,...NADA! No hay palabras para explicarlo. Al abrir los ojos vi como el sol empezaba a asomar entre las dunas, Muna preparaba un chay calentito, porriedge, tostadas, mantequilla, mermelada y algunas frutas para acompañar. Delicioso desayuno antes de empezar el día. Como anecdota divertida, es la hora en que todo el mundo recorre las dunas en busca de un poco de intimidad para la visita al baño matutina. Por muy romantico que sea el desierto, todos somos humanos y por la mañana necesitamos descargar. jejeje. Es la primera risa del día que te asegura que tu día va a ser precioso.














Jaisamer

 Hola a todos!

El viaje en tren desde Jodhpur a Jaisalmer ha sido la peor noche que he pasado en la India. Viajar en un tren nocturno con fiebre alta, y con necesidad de ir al baño cada 15 minutos ha sido una sensación muy desagradable que he podido compartir con George, ya que los dos viajabamos enla misma situación. Para colmo, al llegar a la estación de Jaisalmer, nos hemos encontrado con los ganchos de hotel más insistentes de toda la India. Ha sido la primera vez que nos han hecho perder los nervios, las hemos aislado unos minutos para retomar la calma y hemos elegido el taxista que nos ha parecido más honesto. En Jaisalmer hay dos tipos de alojamiento, en el interior del fuerte o en la ciudad baja. Nosotros hemos decidido explorar en el interior del fuerte porque parece un lugar bonito en el que pasar los días en Jaisalmer. Lo malo es que los taxis no pueden entrar en el fuerte, bueno algunos con permiso si, pero son carísimos, asíq ue nuestro taxi nos ha dejado en la puerta del fuerte, y nos ha tocado subir andando con las maletas y con las mínimas fuerzas que nos quedan después de perder toda la hidratación de nuestro cuerpo durante el viaje. Subiendo el fuerte un hombre nos propone visitar su hotel, y nos convence por el precio (130 rupias la habitación). El hotel no está mal y nuestras fuerzas a punto de agotarse, así que decidimos alojarnos en Desert Haveli donde el señor nos había ofrecido. Como podéis imaginar, nos fuimos directamente a dormir. Los siguientes 2 días los he pasado en cama. No he podido comer nada y mi estómago no paraba de expulsar la poca hidratación que quedaba en mi cuerpo. La verdad es que llegué a asustarme, porque ni con la medicina más fuerte era capaz de parar aquello. Así que hablé con el dueño del hotel para que fuera a la farmacia a comprar suero para mi ya que necesitaba rehidratarme y alimentar mi cuerpo de alguna manera. Despiués de 2 días en cama, con un exceso de medicación y todo el suero que mi cuerpo mi permitó, parece que empiezo a mejorar. Uf! Han sido mis peores días en la India.Justo en ese momento llegaron Sarah y Sammy desde Jodhpur, en el mismo estado que George y yo. Los 4 alimentados a base de suero, campartimos medicamentos. La verdad es que dentro de lo malo, compartir la enfermedad con buenos amigos lo hace más llevadero.

Bueno, ahora que George y yo estamos mejor, vamos a explicar la parte buena de nuestra visita a Jaisalmer, ya que considero que es el lugar más auténtico y bonito del Rajasthan. Jaisalmer es una ciudad militar, ya que se encuentra justo en la frontera con Pakistan, país no muy amigable con India. Se trata de una ciudad amarillenta, ya que las casas estan forradas con barro arenoso del desierto, aseddiada por un enorme fuerte en lo alto de una colina, de callejuelas estrechas y desordenadas. ¿Os acordais de la película Aladdin? Pues las mismas vistas de la ciudad. Además, cuando uno mira el paisaje desde lo alto del fuerte, lo único que se ve es la enorme llanura del desierto del Thar, donde los ojos no llegan a alcanzar el infinito horizonte. Es una verdadera preciosidad en medio de la nada.

El tercer día y primero de actividad, salimos a perdernos por las callejuelas, donde cientos de vendedores nos invitaban a visitar sus tiendas, invitandonos a chay, mientras nos mostraban los productos que vendian, entre ellos bisutería rajasthaní, artesanías, ropas y turbantes. Yo aproveché para cambiar mi armario, y compré cómodas y frescas ropas para el resto del viaje. A las 14h un jeep nos esperaba para visitar el desierto, donde pasríamos la noche duermiendo bajo las estrellas. Pero la parte del desierto, al tener su propio encanto, la he dejado para explicar en el siguientre post. No os la perdáis, os va a encantar.

Al día siguiente volvimos del desierto, estuvimos descansando en el hotel ya que el desierto fue agotador y aunque nuestra salud estaba perfecta, nuestras fuerzas no se habían recuperado del todo. Y por la tarde George se despidió de nosotros con destino al Himalaya, celebrando su despedida con una bonita cena en las murallas del fuerte, en un resturante con vistas  la ciudad, que por la noche se ilumina con un encanto especial. No sabemos si volveremos a encontarnos en nuestro viaje, pero lo que si nos queda es un montón de momentos disfrutados juntos, miles de bonitos recuerdos, y una bonita amistad que esperamos poder conservar.

Al día siguiente, conocimos a Christine, una señora alemana que decidió dejar su vida occidental para abrir una escuela de buceo en Bali. Ahora se había tomado un descanso en la India y viajaba sola por el Rajasthan. Decidió acompañarnos a pasar el día juntos, y fuimos a visitar la ciudad fuera del fuerte. Nos habían recomendado ver las havelis antiguas. Os explico. Jaisalmer fue un punto muy importante en la ruta comercial de Asia por donde circulaba la seda, la plata, las especias y donde se compraba y se vendía de todo. Así que algunos importantes mercaderes, decidieron instalar aquí sus viviendas, y mandaron construir impresionantes casas de lujo, con fachadas esculpidas al detalle con miles de agujeritos.... no se como explicar la belleza de estos edificios, así que os dejo una foto y lo veis vosotros mismos. El interior no pudimos verlo porque llegamos tarde y ya habían cerrado, pero vimos algunas fotos de como vivian estos señores adinerados y sus familias.

Después de ver las havelis, decidimos buscar un punto de la ciudad con la suficiente altura como para `poder disfrutar de unas buenas vistas del fuerte. Encontramos una escalera que subía una pequeña colina y cual fue nuestra sorpresa cuando de las casas empezaron a salir niños, niños y más niños, as cual de ellos más simpático, bailando, riendo, jugando, y como no, pidiendonos bolígrafos y chocolates. Porque los niños de familias pobres que no son obligados a trabajar, viven felices con su inocencia, y su máxima satisfacción es que alguien les regale un boligrafo con que pintar o un dulce con el que disfrutar un buen bocado. Yo llevaba caramelos y galletas en la mochila, así que empecé a repartir, y los niños nunca se acababan. Cada vez salían más niños de sus casas. Todos querían hacerse fotos posando, bailando, jugando o haciendose pasar por superheroes. La verdad es que ha sido una de las experiencias más bonitas de la India, verse rodeado de tanta inocencia, sonrisas honestas, alegría.... en un barrio tan pobre. Al ver que habíamos hecho buenas migas con los niños, una madre nos invitó a subir a su terrado, para poder hacer fotos de la ciudad desde lo alto y del fuerte en la lejanía. Todo un privilegio poder disfrutar de tan agradables vistas y como no, los niños nos siguieron para seguir jugando y bailando. Sarah y Sammy, al ver que nos dejaron sin existencias, se acercaron a la tienda más cercana para comprar más caramelos y chocolates para todos los niños que se habían quedado sin. Este es uno de esos momentos que te hace pensar en la sociedad en la que vivimos, y en lo extraño que es el mundo. Como puede ser que a tan solo 10.000km de distancia pues recibir la mejor de las sonrisas y agradecimientos de un niño a cambio de un caramelo y en la sociedad occidental te cueste 80 euros un videojuego por el que un niño quizás te de las gracias pero ni sonría al recibirlo. ¿Que esta pasando con nuestra perfecta sociedad? ¿Que estamos haciendo con nuestros niños? ¿Más ricos en dinero y más pobres en felicidad? No entiendo nuestro camino. Ahí os dejo un tema para reflexionar...

De vuelta al fuerte, decidimos buscar un buen restaurante en el que cenar, ya que 3 días antes había sido el cumpleaños de Sarah y no se pudo celebrar por la enfermedad que padecíamos. Así que ella eligió el restaurante, una bonita terraza sobre la muralla del fuerte, en la entrada principal, con bonitas vistas al interior. Y de comer... ¡comida italiana! Que mejor que una buena lasaña para acabar de recuperarnos del todo. Además la buena suerte nos acompañaba, ya que encontramos un simpático e inteligente camarero que se sentó con nosotros para arreglar el mundo a la luz de las velas. Son de esas noches de filosofía, en que la convesración se vuelve cada vez mñas interesante y no puedes detener el reloj. Así que fuimos a dormir tarde, con el estomago lleno, y la mente despejada. Happy Birthday Sarah.

Mi último día en Jasailmer ha sido el día del festival de la diosa Gangur. Se trata de un festival en el que el maharaja viene de Delhi para llevar la diosa Gangur al lago a beber agua, y todos los habitantes de los pueblecitos del desierto acuden para acompañar al maharaja en la procesión, luciendo sus mejores galas con ropas tradicionales del Rajasthan. Cual fue nuestra decepción con nos enteramos que la madre del maharaja había fallecido hacía pocos meses, y éste decidió no venir a celebrar el festival para mantener el luto. Pero como hay tradiciones que no pueden perderse, las mujeres han acudido al fuerte luciendo bonitos saris brillantes, colecciones de las mejores joyas y maquilladas y tatuadas con henna al puro estilo rajasthaní, para rezar a la diosa por la buena salud de sus maridos. Las chicas solteras acuden para pedir a Gangur que les encuentre un buen esposo que les de la mejor vida posible. El desfile de hermosas mujeres con trajes tradicionales ha sido de los más espectacular, todas ellas sonrientes, y mezclando los colores de sus saris entre la multidud haciendo de ello un íncreible espectaculo de color y alegría. Como dirían mis amigos del hotel This is India, Magic India.

Próximo destino: Bikaner














domingo, 25 de marzo de 2012

Jodhpur

Hola a todos!
Al dejar Udaipur por la mañana, tomé un bus hacia Jodhpur, pero quería hacer un alto en el camino en un pueblito llamado Ranakpur, donde se encuentra el templo jainista más importante de la India. Después de 5 horas de largo viaje, pues empecé a encontrarme mal del estómago, llegué al templo y fue decepcionante, ya que en la guía dice que se puede dormir en el templo y cuando llegué resultó que hacía unos años habían prohibido la estancia a turistas y sólo se permite dormir si eres jainista. Pregunté por algún hotel pero todos eran muy caros, así que disponía de dos horas y media para ver el templo antes de volver a coger un bus hacia Jodhpur.

El templo era precioso, impresionante por su tamaño en el exterior y por su delicadeza en las tallas en el interior. Los jainistas tienen dioses muy diferentes y la forma en que esculpen las esculturas y tallas de sus templos es precioso, todo minúsculo, de color blanco marfil, una maravilla. La pena es que el precio de la camara de fotos era muy elevado para las pocas fotos que podía tomar en el interior, así que sintiendolo mucho la parte del templo os la vais a perder.

Vuelvo a tomar el bus hacia Jodhpur, mi estómago está cada vez peor, no he conseguido comer nada y no paro de vomitar por la ventana del bus. Las 5 horas de viaje se me han hecho eternas. Al llegar a Jodhpur a las 22h, George me espera con una habitación reservada, es la ventaja de hacer amigos en la India, que te ayudan cuando más lo necesitas. No me quedan más energías que para acostarme y dormir, mi cuerpo está KO.

Al despertar por la mañana parece que mi estómago a empeorado, no acepta alimentos ni mucha agua, todo lo rechaza así que mejor será quedarse descansando en el hotel. Por la tarde conseguí dar un corto paseo por el mercado donde un amable señor me explicó cada una de las especias que vendía y sus usos, la más importante de ellas, el preciadisimo azafrán del Rajasthan. Como mi cuerpo está debilitado y necesito un baño lo más cerca posible, vuelvo cuanto antes al hotel para encontrarme con George. En el hotel me informan que ha pasado todo el día encerrado en su habitación, parece ser que no soy el único que padece del estómago. Al ponerme en contacto con Sarah y Sammy, que siguen en Udaipur, me explican que se encuentran en la misma situación. Parece ser que compartimos alguna comida contaminada, así que ahora nos toca compartir las consecuencias.

Al día siguiente, hablando con George, nos vimos con fuerzas para hacer la visita del fuerte de Jodhpur, aunque no nos encontramos del todo bien, no queremos pasar los días encerrados. Las vistas del hotel bajo el fuerte son preciosas pero insuficientes. Con pocas fuerzas y un sol abrasador subimos a visitar el monumento más importante de Jodhpur, uno de los fuertes más bonitos de todo el Rajasthan, el fuerte de Mehrangarh. La verdad es que es un visita que nadie que viaje a la India debería perderse. En la entrada te proporcionan una audioguía que explica en 33 puntos diferentes cada una de las partes del fuerte, así como su história, que es emocionante. Por ejemplo, cuando el maharaja moría, las viudas se suicidaban y grababan las huellas de sus manos en la entrada del fuerte donde todavía se pueden ver. La história de la construcción del fuerte me dejó alucinado. Os hago un resumen. En esta colina vivía un sintecho, que no quería ceder las tierras al Maharaja para la construcción del palacio. Al ser despojado de sus tierras, maldijo al Maharaja y a su fuerte, para que la suerte no les acompañase, y la única forma de romper la maldición era sacrificar la vida de un hombre y enterrarlo junto a los cimientos en la construcción del fuerte. Un valiente hombre se ofreció voluntario para dar su vida para romper la maldición, y fué enterrado en los cimientos del fuerte, donde hay hay una inscripción en recuerdo a su gran valentía. La India es así, un país lleno de increíbles historias.

En el interior del fuerte estuvimos visitando el palacio, donde se guardan antiguas armas, una preciosa colección de pinturas y se mantienen las habitaciónes del maharaja y sus múltiples esposas tal y como eran. La verdad es que poder disfrutar de las historias de la vida del maharaja a través de la audioguia y visualizarlo todo tal y como era, hace retroceder la mente en el tiempo, y vivir aquellos tiempos tan diferentes a los de hoy. Por cierto, actualmente hay un maharaja de Mehrangarh, pero que al ser reducido a la condición de ciudadano, habita en un palacio a las afueras de la ciudad y dedica su riqueza al mantenimiento de su patrimonio, así como a la exposición del mismo, y a obras de caridad y desarrollo de la zona que un día fue la grandeza de sus posesiones.

A las afueras del palacio, se puede recorrer las murallas y sus impresionantes vistas de la ciudad. Jodhpur, al igual que Bundi, también es una ciudad azul y aquí he aprendido el por que algunas ciudades del Rajasthan són de este color. En primer lugar, eran ciudades habitadas por la casta de los Brahamanes, adoradores de Vishnú, el dios de piel azul, y por eso pintaban sus casas de este color. En la actualidad se mantiene el color azul porque parece ser que auyenta a los mosquitos por la noche.

Por la tarde, nos encontramos con Sarah y Sammy, que acaban de llegar de Udaipur, y aunque se encontraban bastante mal, se animaron a pasear por el movido mercado de la ciudad. Pronto tuvimos que ir al hotel, imaginaos 4 personas con necesidad de baño. Así que estuvimos en el terrado, donde hay una zona chill out y aprovechamos para tocar la guitarra, cantar y echar unas risas, todo ellos compartido con Fergus, un chico inglés que conocimos justo en el hotel. Aprovechamos para hacer una reserva de un jeep para el día siguiente que nos llevaría a visitar los pequeños poblados visnuítas.

La última visita de Jodhpur fue la excursión en jeep a los pueblos visnuítas. Os explico un poco sobre esta interesante población. Los visnuitas son los primeros ecologistas de la India, viven en pequeños poblados en medio de la naturaleza, son puramente vegetarianos, rechazan la violencia y protegen y adoran a los arboles y los animales. Como los animales lo saben y se sienten protegidos, viven en paz en las aldeas visnuitas, por lo que en nuestro tour pudimos ver todo tipo de ciervos, zorros, aves y lo más bonito de todo es que no se espantan ni de los humanos ni de los coches. Cuenta la historia más importante de los visnuitas, que hace tiempo el maharaja necesitaba maderas para su fuerte, y mandó talar árboles de la región donde habitaban los visnuítas. Éstos se negaron a la tala y toda la población salió a abrazar los arboles para que no pudieran ser talados. El ejército del maharaja taló los árboles llevandose por delante brazos y cabezas de toda la población, con lo que murieron 363 personas. Al descubrir lo que su ejercito había hecho, el maharaja se arrepintió y para pedir perdón mandó plantar 363 árboles, uno por cada vida que había quitado. Ahora, en este lugar hay un pequeño templo llamado memorial temple, para recordar la tragedia. Es la primera y una vez en el mundo entero, que toda una población da su vida por salvar la de los árboles. Un ejemplo espectacular. A parte de la vida tan bonita que llevan los visnuitas, también estuvimos compartiendo la artesania de estos pueblos con ellos. Nos mostraron como se hacían todo tipo de artesanías al barro, incluso nos dejaron practicar, pero sin ningun tipo de mecánica, todo con las manos. ¿Que como se hace girar el torno? Pues con un palo y mucha fuerza. También vimos artesanía textil con carpetas, todo hecho a mano, y la tradicional ceremonio del opio, ya que los visnuitas tienen prohibido el alcohol, pero en las ceremonias si pueden consumir opio. Nos dejaron probar una muestra para notar el sabor, pero una cantidad mínima para no colocarnos, ya que el opio es una droga algo fuerte. Y después de esta increíble excursión por los pueblos visnuitas, finaliza la visita a Jodhpur. Mi estomago sigue mal, pero voy a intentar viajar a Jaisalmer, el pueblo del desierto. Nos vemos allí.

Un beso a todos!














viernes, 16 de marzo de 2012

Udaipur

 
Hola a todos!

En el bus entre Bundi y Udaipur hemos conocido a Christopher, un chico de Sud Africa, con el que compartiremos nuestra estancia en Udaipur. El bus es de clase sleeper (con cama) pero esta vez la suerte no me acompañó. Me tocó dormir en la última cama, y dado que las carreteras de la India son lo peor, no he pegado ojo en toda la noche. Las últimas plazas son las que más saltan con los baches, las que más barquean en las curvas. Cuando ya por la mañana conseguí dormir, Christopher me despertó comunicando que habíamos llegado. Eran las 7 de la mañana, en Udaipur todos preparaban las tiendas para emepzar un nuevo día. Decidimos andar desde la estación hasta el centro de la ciudad, para explorar por las estrechas callejuelas de Udaipur. En el camino paramos a tomar 3 chays en puestos callejeros, hasta que llegamos al lago Pichola.

El casco antiguo de Udaipur rodea un enorme lago llamado Pichola, governado por un impresionante palacio en lo alto de una colina. Como el pueblo estaba tranquilo y nosotros hambrientos subimos a lo alto de un terrado donde había un restaurante con vistas al lago donde nos sirvieron cafe con leche y tostadas con queso. Disfrutamos de el inicio de la vida de la ciudad desde lo alto, hasta que no animamos a buscar alojamiento. Udaipur es bastante cara, pero a las afueras encontramos un buen hotel por 150 rupias en habitacion doble. ¡Una para cada uno por favor! Durante el día estuve descansando, ya que no había dormido nada, y a la noche decidí encontrarme con Sammy y Sarah, que de nuevo andaban por la misma ruta que yo. La sorpresa fue que las chicas habían organizado una excursión a un lujoso hotel donde se celebraba un concierto de música clasica india, con tabla, sitar y flauta. Además era gratuito porque uno de los músicos era el profesor de las chicas, que se habían animado a hacer clases de flauta travesera india. Nos reunimos con un grupo de 13 personas (todo chicas de diferentes países, ¡iuhu!) y disfrutamos de una relajante velada musical. A la vuelta fuimos a un restaurante y compartimos una cena divertida, acompañada de música. ¿Quien trajo la música? Os explico... Me he comprado un guitarra de segunda mano. Pero no una guitarra normal, sino de esas de niño, pequeñita, para poder cargar con ella todo el viaje. Me ha costado 1.000 rupias con la funda y el afinador. Un precio más que amortizable durante mi viaje. Así que en el restaurante se mezclo en flamenco de mis manos, con el blues de las manos de Christopher, y las voces de George y las chicas. Una noche de lo más divertido. Al terminar la cena, George y yo fuimos al hotel, y en el camino unos perros nos atacaron. No he corrido tanto en mi vida. Por suerte no consiguieron mordernos, pero George perdío sus zapatillas en la carrera y un perro se las comió. Una historia divertida que contar, aunque la verdad es que pasamos mucho miedo.

Al día siguiente nos reunimos con las chicas para ver el palacio de la ciudad. Es una enorme construcción sobre el lago Pichola, donde se pueden ver las armas que se utilizaron durante la epoca de los reyes, la decoración de las habitaciones con incluso armarios y pinturas. Una preciosidad. Salimos ambrientos del palacio y las chicas nos recomendaron un restaurante donde servian el mejor Thali de la India. Un poco incredulos aceptamos y... tenian razón. Bueno y abundante. Riquisimo. Descansamos un poco hasta que el sol aflojara, y a la tarde decidimos ir en busca del teleferico, ya que no es muy conocido y teniamos que explorar. ¿Por que no saldrá esto en las guias? Después de andar 30 minutos lo encontramos. Un pequeño teleferico que subía a lo alto de una montaña a las afueras de la ciudad y que ofrecía las mejores vistas de Udaipur, tanto por la parte del lago como por la parte del núcleo urbano. Si veis las fotos, entenderéis por que Udaipur es la ciudad más romántica del Rajasthan. Como no, os he dedicado una bonita puesta de sol desde las alturas. Cuando el sol se puso, también pudimos disfrutar de la ciudad iluminada a la noche, con los cantos de las mezquitas de fondo rezando el corán a través de los potentes altavoces. A la vuelta cenamos a orillas del lago, bajo la luz de las velas, y nos volvimos a enfrentar a los perros para llegar al hotel.

Al dia siguiente George se despidió de nosotros, se iba a Ranakpur para ver el templo. Yo he retrasado mi partida un día más, porque necesito tiempo para mí. Hoy estoy actualizando el blog, tocando la guitarra, leyendo unos libros que me he comprado sobre hinduísmo e Hindi. A veces, viajar no lo es todo y uno necesita tiempo para digerir.

Y mañana... Ranakpur.

Un beso, Os echo de menos.










Bundi

 
Hola a todos!

En el bus que va de Pushkar a Bundi he conocido a George, un chico de Londres que también viaja solo. Hemos decidido compartir parte del viaje juntos. Al llegar a Bundi buscamos alojamiento, un antiguo hotel cerca de un estanque por 100 rupias cada uno. Él es estudiante de Derecho, así que tiene poco tiempo para disfrutar de la India y está viajando rápido por el Norte, así que supongo que pronto querré descansar en alguna bonita ciudad y el seguirá su camino. De momento, compartiremos Bundi.
 
Bundi es uno de los pueblos más antiguos del Rajasthan. Casi todos sus casas son antiguas Havelis, preciosas casitas tradicionales del desierto, con pinturas en el exterior y curiosa decoración en el interior. Además, el color predominante en todas las casas es el azul, por lo que las vistas aereas del pueblo son preciosas. Es como un mar de cemento azulado, que le da un encanto especial.

En el centro del pueblo hay un mercado semiamurallado, con unas puertas de entrada increíbles, de diseño puramente rajasthaní, y un estanque precioso. También hay algunos templos antiguos para la oración. Lo más famoso de Bundi es el Bang Lassi o Special Lassi. Se tata de un iogurt líquido mezclado con una hierba que posee las mismas cualidades que la marihuana, pero que solo se utiliza para beber. El Bang también se utiliza para elaborar té, y otras bebidas como batidos de frutas. El 80% de la población consume Bang, así que nos aventuramos a disfrutar de un viaje emocional a traves de los efectos de esta droga blanda. Fuimos a un pequeño negocio de bebidas, donde nos ofrecieron dos colchones en el suelo con almohadones para relajarse. Pedimos dos Special Lassi no demasiado fuertes, de lo que después nos arrepentimos, porque el efecto fue muy suave. Nos tumbamos y dejamos volar nuestra mente. La verdad es que es bastante parecido al efecto de los porros. Relajación, el tiempo corre lento, la imaginación cabalga por caminos aereos... Un buen trago para relajarse un par de horas después de un largo viaje. Muchos locales lo útilizan para viajar, porque se sienten más relajados en el autobús. Nosotros lo utilizamos para relajarnos antes de ir a dormir. Pero la verdad es que como pedimos el medio y no hizo mucho efecto, buscaremos otro pueblo donde poder disfrutar de un buen viaje de Bang.

Al día siguiente George madrugó mucho, yo estab cansado así que visitamos el pueblo cada uno por su cuenta. Yo tomé un desayuno fuerte, porque sabía que me esperaba un día duro. Me acerqué a visitar el fuerte y el palacio de Bundi. In-cre-í-ble. Un enorme fuerte en lo alto de la montaña mira al pueblo de Bundi desde la superioridad de los aposentos del Maharaja. Como ya he mencionado, las vistas de Bundi desde las alturas recuerdan a un mar azul de havelis y murallas. El palacio, que fue abandonado por el Maharaja para vivir en una vivienda mejor, conserva las habitaciones con pinturas y oros. Las murallas rodean toda la montaña, y al otro lado se puede ver un enorme lago a las afueras del pueblo. La verdad es que el pueblo da para imaginar la vida antigua de los maharajas en el Rajasthan, y parece que uno retroceda cientos de años al pasado. Una experiencia inolvidable.

Al bajar del palacio y fuerte, conocí un pintor que me ofreció tomar un Chay en su tienda. Su nombre es Yug, y es una persona muy humilde que se dedica a pintar sobre telas de algodón, seda, cartas antiguas de más de 100 años. Y lo vende todo baratísimo. Estuvimos hablando de negocios, ya que pensé que podía ser una buena idea para exportar sus pinturas a España. Habrá que pensar en ello, pero la información ya la tengo. Si alguien está interesado en pinturas del Rajasthan, solo tiene que ponerse en contacto conmigo y le ayudo a elegir.

Al anochecer me reúno con George en un restaurante para cenar algo antes de partir hacia el nuevo destino: Udaipur.