martes, 14 de febrero de 2012

Hampi



Hola a todos y bienvenidos a Hampi.

Hampi es un lugar que me va a costar describir, porque en verdad no es ni un pueblo ni una ciudad. Se trata de una zona rocosa formada por erupciones volcánicas y la erosión, combinada con una vegetación subtropical de palmeras, plantaciones de bananas y arrozales, donde se constituyó uno de los mayores imperios hindúes de la historia de la india. Lo que se considera la población de Hampi es tan solo una calle donde además de algunos lugareños que habitan pequeñas y antiguas casas, hay algunos hoteles y restaurantes dedicados al turismo. Ahora sí y por primera vez me encuentro con centenares de turistas de todo el mundo visitando las ruinas de Vijayanagar, una extensión de algunos kilómetros cuadrados que guardan los restos del que fue el gran imperio del príncipe Harihararaya, que duró desde 1336 hasta 1565. Según el Ramayana esta zona era Kishkinda, el dominio de los dioses mono, y por este motivo muchas esculturas y templos contienen imágenes sobre ellos. Os dejo una foto de un dios mono para que podáis ver como se le daba una imagen a estas divinidades.
Bueno, pues ya que sabéis un poquito sobre la historia de Hampi, voy a explicaros como ha sido mi día y medio aquí. Llegué a Hampi desde Bijapur tras 7 horas de autocar, y después de encontrar un alojamiento adecuado a mi presupuesto, caminé por la zona de Hampi Bazar, que era la zona de ruinas más cercana a donde me iba a alojar. Me impresionó muchísimo ver el templo de Virupaksha, con dos enormes pirámides un montones de zonas de columnas gravadas perfectamente conservadas. En el interior pude conocer a Lakshmi,
la elefanta del templo que vive
allí con su cuidador y que recoge bananas y monedas de los turistas y a cambio les santifica con un trompazo en la cabeza. Lógicamente, y para los que ya me conocéis, no estuve dispuesto a colaborar con el trabajo animal, ya que considero que una elefanta no es una herramienta para que el ser humano pueda ganar dinero, sino que siendo un ser vivo debería estar libre y donde le pertenece. Eso sí, os deja una foto de ella porque la verdad es que Lakshmi es una elefanta preciosa. Además de la elefanta, decenas de monos habitaban el templo, en busca de algún turista al que poder robar comida. En el interior del templo, encontré unos monjes hinduistas que daban la bendición a cambio de un pequeño donativo. Ya sabéis que no soy muy religioso pero acepté porque estos monjes se encargan de mantener limpias y cuidadas las ruinas y la entrada era gratuita. Os dejo una foto de la bendición que me pusieron en la frente.
Después de visitar el templo subí al monte Hemakuta, que está justo al lado. Es un monte de granito, con unas rocas gigantes que parece que vayan a rodar abajo en cualquier momento, y donde se conservan pequeños templos y algunas ruinas de la antigua ciudad. Allí me quedé hasta el atardecer, porque quería ver una bonita puesta de sol cayendo sobre las ruinas. Fue una experiencia agradable ver caer el sol, rodeado de antiguas ruinas, monos, y algunos hippies que viajaban a Hampi para hacer cursos de yoga, ayurveda, tatuajes de henna, meditación, reiki y otras actividades espirituales. Después fui a cenar algo y a descansar,
 pues al día siguiente me esperaba un día muy duro.
Buenos días, ya es el día siguiente. Nada más salir del hotel he alquilado una bicicleta para recorrer Hampi, ya que me han recomendado no hacerlo a pie por su enorme extensión. También había la opción de hacerlo en moto o en autorickshaw, pero en este viaje he decidido que una de las cosas que quiero hacer y que no hacía en mi vida rutinaria es el deporte. Así que una vez alquilada la bicicleta me dispuse a recorrer las ruinas de la antigua ciudad. Y sobre esto no voy a contaros mucho porque no sé como describirlo. Yo lo he llamado la Atenas subtropical. He visitado montones de templos, las ruinas de lo que fue el palacio real, el baño de la reina que se conserva en perfecto estado, toda una ciudad hecha añicos.
Habéis estado
alguna vez en las ruinas romanas de Empúries? Pues lo mismo pero al estilo hindú y con una extensión muchísimo mayor. A mí la verdad es que me ha encantado, es que todo lo que sea historia… 
Y bueno, una curiosidad que me ha gustado mucho ha sido un hermoso rio que fluye entre las ruinas. El rio se llama Tungabhadra, y está prohibido bañarse en él porque como podéis ver en la foto viven unos
traviesos animalillos dentro, los
cocodrilos. Yo los estuve buscando, pasee un rato por las orillas del rio, pero no vi ninguno. Incluso pregunté a los guardas que vigilaban los templos cercanos al río y me confirmaron que sí había, pero que no siempre se dejaban ver. Tendré que creérmelo. Además, en las orillas del rio viven unas (perdona Laura si no lo digo bien) vacas muy atractivas porque tienen unos largos cuernos hacia atrás.
Bueno, para los que no conocéis mi lado deportivo, estuve 7 horas dándole a la bicicleta sin haberme llevado bocado en todo el día, así que a las 5 de la tarde me fui a pegar un festín de deliciosa comida india, eso sí, esta vez sin nada de carne ya que Hampi es un pueblo putramente vegetariano. La verdad es que desde que estoy en la India mi salud debe estar mejorando ya que como muy sano y hago deporte. Si es que ya dicen que trabajar es malo, te quita de las cosas sanas de la vida, y de las buenas también. Pues después de comer estuve charlando toda la tarde con 3 chicos canadienses que eran muy divertidos. Cincuentones, solterones y con unas ganas increíbles de viajar, conocer y sobretodo de vivir. Me veis así dentro de 20 años? Quién sabe, quizás mí huida de la monotonía se dirija hacia la vida salvaje de la libertad viajera, o quizás cambie de rumbo. Mis pasos en la vida lo dirán, solo se que hoy por hoy quiero VIVIR. Me voy a descansar que mañana tengo un largo viaje hacia la playa. Ahora sí, la mochila asiática se va de vacaciones a la costa. Un beso a todos. Os quiero.









sábado, 11 de febrero de 2012

Bijapur

Hola a todos!



Que tal va por España? Espero que muy bien (bueno a Agus y Ana en Inglaterra espero que también). Pues ya estoy aquí de nuevo para seguir explicando sobre mi gran aventura en la India. Os va gustando lo que veis? Espero que sí. Si hay algo que no os guste mucho o que creáis que pueda cambiar solo tenéis que decirlo. Intento explicaros un poco de todo, pero quizás me centro más en monumentos e historia porque es algo que me encanta. Pero este blog está hecho para vosotros, los que me seguís. Para que podáis saber más sobre la India y mis experiencias en este gran país. Así que acepto peticiones o preguntas que queráis hacer. Si alguien quiere saber más sobre cultura, religión u otras cosas solo tenéis que preguntar y escribiré sobre ello.
Bueno, pues sigo contando que después de visitar las fascinantes cuevas de Ajanta y Ellora, me pegué el gran madrugón para pasar un día entero de viaje. Nada más y nada menos que 16 horas en un incomodísimo autocar como el que veis en la foto, haciendo 3 transbordos en diferentes ciudades. De Aurangabad fui a Pune, de Pune a Sholapur y de allí a Bijapur, ciudad donde decidí pasar un día por su interés histórico y cultural.
Bijapur  guarda las ruinas de lo que fue una ciudad del gran imperio musulmán de hace 600 años. Fue la capital de los reyes Adil Shahi desde 1489 hasta 1686. Lo que hace de Bijapur un lugar especial, es que aun se mantiene la religión y cultura islámica en esta ciudad y que sus habitantes hacen su vida cotidiana sobre las ruinas del gran imperio. La verdad es que como amante del patrimonio histórico y cultural, me parece una pena que se haga vida encima de unas ruinas tan importantes, y tan degradadas a la vez por la falta de mantenimiento. Aunque por otro lado es realmente interesante poder comprar verduras o especias en un mercado constituido sobre unas ruinas árabes de 600 años de antigüedad. Como podéis ver en la foto, la cultura islámica predominante hace que en Bijapur la vestimenta de las mujeres substituya el hermoso sari indio por la extremadamente tapada ropa islámica. Los hombres lucen largas barbas y sombreros árabes.
En cuanto a patrimonio, los musulmanes dejaron en Bijapur 2 grandes mausoleos, éstos si muy bien conservados.
En primer lugar el Gol Gumbaz destaca por su volumen, ya que es un mausoleo enorme que alberga las tumbas del emperador Mohamed Adil Sha (1627-1656), sus dos esposas, su amante, una de sus hijas y un nieto. Personalmente, lo que más me impresionó de Gol GUmbaz fue la cúpula, de 38 metros de diámetro. Desde una de las torres de 7 pisos que hay en las esquinas del monumento, se puede subir a la cúpula y visitarla en su interior. Dicen que es la más grande del mundo después de la basílica de San Pedro de Roma. Además fue algo divertido porque la sonoridad de la cúpula era excelente, y si hablabas de cara a la pared, se escuchaba perfectamente en la otra punta de la cúpula. Así que decidí pasar un buen rato con unos chicos que había allí visitando el monumento, y estuvimos haciendo pruebas de sonido con voz, palmas, silbidos e incluso con la música del móvil. Fue divertido. En el mismo recinto, hay unos grandes jardines que llevan al museo arqueológico de Bijapur. Entre a echar un vistazo y me sorprendió ver que conservaban armas, alfombras, ruinas y utensilios domésticos de la época del auge musulmán.
Al medio día estuve paseando por las ruinas centrales de la ciudad, donde he explicado antes que se hace vida cotidiana y donde están los mercados. Ya por la tarde, fui a visitar el segundo mausoleo, Ibrahim Rouza. No es tan grande como Gol Gumbaz pero el diseño es precioso, mucho más minucioso. Además tiene una historia muy bonita que os cuento a continuación. El emperador Ibrahim Adil Sha II construyó el monumento como futuro mausoleo para su reina, la sultana Taj. La vida quiso reírse de él y murió antes que su reina, siendo la primera persona que yaciera en esta tumba. Además de la pareja, yacen también los restos de su madre, su hija y sus dos hijos. Además se dice que sus minaretes de 34 metros de altura inspiraron a los del Taj Mahal. A mi me pareció un mausoleo precioso, impresiona mucho nada más llegar a él.

Y para acabar con este post quiero hablar un poco de animales. Porque demás de todos los animales que ya había visto rondando por las diferentes ciudades de la India (vacas de todas las clases, gallos, gallinas, cabras, gatos, perros, cabras, monos, ratas, ardillas) me sorprendió ver que en Bijapur, miles de cerdos inundaban la ciudad. Quizás sea que por ser una ciudad islámica y por ello no comer cerdo, los tienen por las calles como si fueran vacas sagradas, pero si no se los comen, para que los quieren? Deberes para los lectores, quien encuentre la solución que la cuelgue en el post. Os dejo una foto de los simpáticos cerditos. Y hablando de animales, que sorpresa me llevé cuando iba al cyber a conectarme a internet para hablar con la familia y me encontré una vaca haciendo cola en la entrada. Tenía medio cuerpo dentro de la tienda y miraba las conversaciones de los cibernautas. Una vaca moderna viciada a las nuevas tecnologías.
Y ya para rematar el post, que hoy estoy escribiendo mucho, os dejo con un poquito de mi vida cotidiana en la India. Os dije que os explicaría un poco como me voy sintiendo. Bueno, pues ya me he acostumbrado a los baños de aquí. Os dejo una foto para que os hagáis una idea. La mayoría no tienen agua caliente, y los que si la tienen solo la abren de 7 a 9 de la mañana. Además, si os fijáis bien ducha, lo que se dice ducha no hay. Hay un grifo con un cubo y con eso te vas apañando para aclararte. Como podéis ver no hay retrete, sino baño turco, si si, el agujerito en el suelo. Además, en vez de papel de váter, te dejan un cubo de plástico cerca de un grifo para que hagas lo que buenamente puedas.  Entendéis ahora lo de no usar la mano izquierda para comer? Ja ja ja. Hay que acostumbrarse a todo, esto es la India.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuevas de Ellora


Hola a todos.
Hoy sigo en Aurangabad para ir a visitar las cuevas de Ellora. He vuelto al mismo bar de ayer a comer la Dosa Masala, es un vicio. Después de desayunar fui caminando a la estación de autobuses y en 45 minutos estaba en la entrada de las cuevas. Si las cuevas de Ajanta me impresionaron, las de Ellora me dejaron boquiabierto, con el bello de punta. Por mucha foto que cuelgue aquí, la sensación de ver algo tan impresionante, tanto por su tamaño, su historia y su belleza, es indescriptible. 

Las Cuevas de Ellora son 34 cuevas esculpidas en la roca a través de la excavación (empezando por el tejado hacia abajo) durante más de 5 siglos por monjes budistas, hinduistas y jainíes. De las 34 cuevas, 12 pertenecen al budismo (600 d.C), 17 al hinduismo (900 d.C) y 5 al jainísmo (1.000 d.C.). La cueva número 16 es el templo de Kaisala, la gran obra maestra construida por el rey Krishna I y representa la morada del dios Siva en el Himalaya. El templo está excavado a martillo y cincel y se extrajeron 200.000 toneladas de roca. Para que os hagáis una idea, en volumen es el doble de grande que el Partenón de Atenas. Los interiores están decorados minuciosamente con esculturas de dioses, elefantes y otros detalles religiosos. Por mucho que os cuente, Ellora hay que verlo para descubrir su belleza. Os dejo algunas fotos.



Cuando terminé con las cuevas de Ellora volví al hostel. Parece ser que la comida india estaba haciendo sus efectos en mi sistema digestivo. Me dolía muchísimo el estómago así que me fui a dormir un ratito. Me puse el despertador después de una hora porque era mi último día en Aurangabad y no quería irme sin ver el famoso Bibi-Qa-Maqbara. Cuando me desperté estuve vomitando y con diarrea, pero no podía irme sin verlo, así que con todo sufrimiento, cogí un autorickshaw durante 15 minutos interminables. Llegué al monumento al atardecer, pero tuve que esperar un rato antes de entrar porque estaba muy mareado y seguía con mis vómitos y diarreas. Una vez que me encontré algo mejor entre a verlo, ya oscuro, así que lo siento mucho pero no podremos disfrutar de buenas fotos.

El Bibi-Qa-Maqbara es el hermano pequeño y pobre del Tajmahal de Agra. Se construyó en 1679 como mausoleo por Azam Khan, hijo de Auranzeb, de quien le viene el nombre a la ciudad. Azam Khan construyó este mausoleo para su madre, pero su padre no le dejó utilizar mármol blanco para que no acabara con las arcas del estado, así que lo hizo de mortero de cal. Es por este motivo que no brilla por la noche como el Tajmahal original, y está muy deteriorado por los materiales utilizados. De todas maneras, para los que como yo no hemos visto el Tajmahal, impresiona ver un mausoleo de tales dimensiones y tan bonito. 

Cuevas de Ajanta


Después de 5 horas de ajetreo en autobús, y digo ajetreo porque las carreteras de la India están en muy mal estado y me he pasado 5 horas saltando del asiento, he llegado a Aurangabad. Al ser sábado me he encontrado los hoteles baratos llenos, porque muchos turistas han venido a este pueblo del norte de Maharashtra, para disfrutar de las cuevas de Ajanta y Ellora. Al final he encontrado uno libre, pero he pagado 20 eurazos por dormir en el, un robo. Al despertar por la mañana fui directo al Youth Hostel, donde ahora si encontré cama por 1,5 euros la noche, así que me quedaré dos días para poder visitar bien las cuevas. 

Para empezar el día con energía, decidí acercarme a un bar para que me pusieran el desayuno típico, la Dosa Masala. Se trata de un gigantesco creppe, relleno de patatas picantes con verduritas fritas y servido con un tazón chutney de coco y otro de sambar picante. Estaba muy muy muy rica, y es un plato potente para empezar el día con mucha energía (eso sí, me aguantó en el cuerpo hasta la hora de cenar). Además de la Dosa, el camarero me ofreció probar una bebida muy típica llamada Lassi. Para que se entienda es como un Dan up indio casero, y está muy bueno. Ah! Se me olvidaba. He hecho una foto de la carta para que os hagáis una idea de lo que es pedir comida en la India. ¿Qué elegirías vosotros según la foto?
 
Bueno, pues en el albergue me dijeron que el lunes cerraban las cuevas de Ajanta, así que como era domingo por la mañana, fui a la estación de autobuses y pillé el primer Bus destino Ajanta, que justo se estaba marchando, así que tuve que pararlo a la carrera. Después de 3 horas de viaje llegas a las cuevas (en India las distancias son grandes y las carreteras malas, así que tardas en llegar a cualquier lado), y una vez allí hay que coger un bus ecológico que te lleva hasta la entrada de las cuevas. En este punto entre bus y bus, volví a encontrarme con mis amiguitos simios, pero esta vez eran muy diferentes a los monitos de Elephanta. Supongo que cada zona debe tener su raza de monos. A mi estos me parecieron mucho más graciosos. Y cuál fue mi sorpresa cuando esperando este último bus escucho: Carlos, Carlos. ¿Quién me conoce en la India? Jajaja Pues era mi amiga Miki, que salía de ver las cuevas. No pude hablar mucho con ella porque mi bus se iba, así que le di un abrazo y nos volvimos a despedir. 
 
 
















Cuando llegué a las cuevas de Ajanta me quedé impresionado. En total 30 cuevas budistas del siglo II a.C. excavadas en un precipicio que rodea el  rio Waghore y declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Desde fuera impacta ver las diferentes entradas a las cuevas, con sus pilares esculpidos en roca, estatuas de temas budistas en las puertas… Y en el interior grandes salas con pilares, pinturas conservadas de la época, y un gran Buda en cada cueva donde los turistas (sobretodo chinos) se inclinaban a rezar en cada una de las 30 cuevas. Eso sí, lo malo de estas cuevas es que son todas muy parecidas, y cuando llevas vistas 10 o 15 ya no impresionan tanto. Pero en general a merecido mucho la pena las 3 horas de bus para ver esta gran maravilla. A la vuelta, el bus tardaba un poco en venir, y unos “taxistas” independientes me convencieron para llevarme en un taxi compartido por el mismo precio del bus. Así que acepté porque me ahorraba las paradas. Cuando llegué a Aurangabad fui a buscar mi mochila al hotel caro, la lleve al hostel y tuve media hora escasa para comer algo antes de que cerraran el albergue (22h). Así que paré en un puesto callejero donde me sirvieron pollo adobado con salsa de Chilly y una pequeña tortilla de tomate. Derrotado por la excursión, vi una película y me dormí.

NASIK


Hola a todos.
Bueno, pues ya estoy aquí después de varios días de desconexión. Entre que llego tardísimo de mis excursiones y que la India no va sobrada de cybers no os he podido informar de que estoy haciendo. Así que aprovecho hoy y os pongo al día. Desde que dejé Mumbai he viajado por sitios muy interesantes, y vamos a dedicar este post a uno de ellos: Nasik, la ciudad sagrada. En el último post os expliqué de donde viene el nombre de Nasik, ¿os acordáis? Pues echad un vistazo atrás. Nasik es una ciudad sagrada porque está asentada a orillas de uno de los ríos más sagrados de la India, el Godavari. Es por este motivo que la ciudad se encuentra inundada de templos, ghats (escaleras sagradas hacia la orilla del rio), peregrinos en busca de la limpieza de la Moksha (liberación del alma) y un sinfín de eventos religiosos al cual más curioso.

Nada más llegar a Nasik, visité el templo Sundar Narayan, un precioso y antiguo templo que atesora 3 representaciones negras del dios Visnu. Más tarde bajé al Ramkund, que es el estanque de abluciones, donde podéis ver a los peregrinos bañándose, rezando, o algo que yo no tuve la oportunidad de ver que es el depósito de cenizas de familiares difuntos.

Me pasé toda la mañana entera observando los rituales religiosos a la orilla del rio, es una maravilla poder disfrutar de cómo los indios viven tan intensamente su religión.

Más tarde fui a visitar el templo de Kala Rama, es una representación con escultura y pintura del momento en que Lakshmana cortó la nariz de Surpanakha. Y justo en frente se encuentra el templo de Gumpha Panchavati, donde Sita se escondió del maligno Ravana. Es impresionante descubrir que el escondite es un túnel excavado en la roca, de un tamaño tan minúsculo que hay que entrar en cuclillas y visitar todo el templo en esta posición. Acaba siendo incomodo, angustioso y para muchos claustrofóbico, pero yo me lo pasé muy bien y fue una gran experiencia. En el interior hay pequeñas salas de oración a los dioses hinduistas. Siento deciros que de estos dos templos no hay fotos, pues estaba prohibidísimo, había un señor con un silbato y muy mala leche, como para jugársela. 

Después fui a un restaurante donde los camareros eran muy agradables, y por fin probé el famoso Thali de la India. Es un plato típico en todo el país y se compone de recipientes con diferentes salsas que se mojan con parotti (pan indio parecido al creppe). Entre estas salsas hay dahi (iogurt casero), sopa de lentejas, caldo con base de dhal aromatizado con tamarindo, verduras, chutneys, adobos,… y todo ello servido con un buen plato de arroz blanco para combinar como cada uno quiera. No sé que opináis de la foto, pero está buenísimo, y solo me costó 20 rupias (unos 0,30€). 

Por la tarde fui a visitar el mercado de Nasik, justo al lado del Ramkund. Es un mercado muy colorido, ya que además de todo tipo de verduras se venden miles de especias de colores distintos y alimentos ya especiados listos para cocinar o comer directamente. Es una maravilla disfrutar de la mezcla de olores y colores, y notar el caos de un mercado en la India, donde todos gritan para vender sus productos y convencerte de que lo suyo es lo mejor.

En fin, cultural y socialmente hablando, voto por Nasik por la mejor ciudad vista hasta ahora (claro que solo llevo 5 días), pero la verdad es que me he sentido entusiasmado de ver la India en todo su esplendor religioso.